La historia se centra en Alex Bauer, profesor de Literatura, divorciado con dos hijos, y su perro, un pastor alemán llamado Orph. Bauer pasa un feliz día junto a sus hijos en su cabañan en la montaña pero, mientras va a por la carne para la barbacoa, Orph ataca al hijo menor mordiéndole en la cara. De inmediato, Bauer ata al perro y se lleva a su hijo al hospital, pero Orph se acaba soltando y escapa. En su huída, el animal se encuentra con otros perros vagabundos y forman una pequeña manada que recorre la región en busca de comida ya sea en cubos de basura o atacando a los rebaños. Además, no dudan en defenderse de cualquier humano que les haga frente. Tras varios ataques, la manada acaba por convertirse en un problema grave, necesitando incluso la intervención de las fuerzas de seguridad. Por su parte, Bauer tendrá que enfrentarse a su exmujer, que lo culpa de lo sucedido y se niega a dejarle ver a sus hijos, y con el sentimiento de culpa de lo que su perro está haciendo. Todos estos fracasos se agitan en la mente de Bauer hasta que un pensamiento se abre paso entre ellos: es tarea suya detener a Orph.
En cuanto al estilo de Calder, deja mucho que desear, al menos para mi gusto. La narración nace de varios puntos, en principio inconexos y sin relación entre sí, que muestran el desprecio, la arrogancia y la crueldad con que el hombre trata a los perros, pero al final es la manada de Orph la que recoge todas esas historias. En el transcurso de la historia, vemos momentos en que los humanos se animalizan y los perros se humanizan, actuando los primeros por pensamiento basados en el instinto y los segundo en instintos

Más información: http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/ficha/6608
Gracias por escribir esta reseña. Saludos.
ResponderEliminar