miércoles 8 de junio de 2011

Vida después de la vida

Revolviendo por los viejos armarios de mi casa, encontré un libro llamado "Reflexiones acerca de vida después de la vida", un pequeño ensayo continuación de "Vida después de la vida". Comencé a leerlo y desde el principio captó mi interés, así que decidí buscar la primera parte. Menos mal que la biblioteca de la universidad es muy completa.

"Vida después de la vida" es un pequeño resumen de las investigaciones de Raymond A. Moody Jr (profesor de Filosofía, Medicina y Psicología) acerca de las experiencias de personas que han estado cerca de morir o clínicamente muertas durante algunos minutos. En el libro, el profesor Moody recoge los elementos más comunes en este tipo de experiencias (que por otra parte, son más o menos conocidas: sensación de ingravidez, flotar sobre el cuerpo, tunel de luz, seres queridos esperando al otro lado, ser luminoso,...) además de intentar dar algunas explicaciones más o menos científicas a estos hechos.

En la segunda parte, Moody presenta más elementos no tan habituales en este tipo de experiencias, además de recoger las críticas que diversos colectivos (médico-religiosos) han hecho de su trabajo, documentación de las historias de casi muerte a lo largo de la historia,...

Desde el principio, Moody cuenta cuáles son sus creencias e ideas respecto a este tema para que estén claras desde el principio e intentar que no influyan en su trabajo. Además, también deja claro desde el principio que este trabajo es sólo un primer paso hacia el estudio científico y objetivo de las experiencias de casi muerte, expresando así que sabe que el libro puede presentar lagunas de metodología pero no por ello es algo inútil. Y tras leerlo, hay que darle la razón, sin duda.

Más información:
Sobre el libro: http://www.muscaria.com/vida_dv.htm
Sobre el autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Raymond_Moody
Sobre las experiencias de casi muerte: http://es.wikipedia.org/wiki/Experiencia_cercana_a_la_muerte

domingo 10 de abril de 2011

Herejía


  • Apenas hace unos minutos que he acabado de leer "Herejía", la primera parte de la trilogía de "Aquasilva" de Anselm AUdley, y antes de que se me olviden los detalles, me gustaría compartir mis opiniones.

  • Es una historia como las que se pusieron de moda hace unos años a raíz de estrenarse las películas de "El Señor de los Anillos" y tiene un plantemaiento similar. La historia se desarrolla en un mundo imaginario, Aquasilva, donde los océanos cubren gran parte de la superficie y la población se aglutina en pequeños continentes y un puñado de islas. Tras las guerras del Antigua Imperio, el poder político se ha dispersado por los distintos territorios y es la iglesia del Dominio, adoradores del Elemento Fuego, los que controlan a los distintos gobernantes.

  • En un pequeño continente al norte, Cathan, heredero de uno de los condes menos importantes, descubre en su territorio una mina de hierro, uno de los materiales más preciados de Aquasilva. Canath parte de inmediato hacia Taneth, centro mundial del comercio y donde su padre se encuentra en la conferencia de Condes para informarle del hallazgo y conseguir cuanto antes un acuerdo comercial con una de la sgrandes familias de Tanth. Sin embargo, en su viaje Canath es atacado por un misterioso grupo de piratas que le dan un extraño mensaje para su padre.

  • Tras llegar a Taneth, Canthar descubrirá que su padre es un hereje como gran parte de la población y debe partir hacia la Ciudadela de las Sombras, donde será instruido en el estudio de los otros Elementos. De esta forma, Cathan empieza a descubrir la gran mentira sobre la que El Dominio basa su poder y el poder que el resto de Elementos (Agua, Viento, Tierra y Sombra) posee. Tras pasar un año allí, vuelve a su hogar para enfrentarse a los inquisidores del Dominio y las envidias y rivalidades comerciales por la mina de hierro. Personalmente, opino que la historia tiene un buen planteamiento, alejándose un poco del estereotipo de joven valeroso que debe salvar al mundo del malo malísimo. Intrigas palaciegas, politiqueos, acuerdos comerciales y especialmente los temas religiosos dotan a la narración de una profundidad y una bases sólidas para hacerlo sobresalir del resto de historias de este tipo. Sin embargo, todos estos detalles están construidos de forma descuidada, de forma desorndenada y algo caótica lo que puede hacer que el lector fácilmente se pierda. El autor no deja nada claro la historia previa de Aquasilva ni las distintas formas de gobierno, con lo que la larga sucesión de condes, reyes y emperadores acaban por liar y desconcertar al lector, y es muy complicado saber quién gobierna a quién. Por último, resaltar el final, que aunque algo lioso por todo lo que he comentado antes, creo grandes expectativas y te capta por ver qué va a pasar. Espero conseguir pronto la segunda parte.

  • Más información: es.wikipedia.org/wiki/Herej%C3%ADa_(Aquasilva)

  • Sobre la Trilogía: es.wikipedia.org/wiki/Aquasilva

  • Sobre el autor: es.wikipedia.org/wiki/Anselm_Audley

domingo 3 de abril de 2011

El 7 de Septiembre


  • Estela nació en Albacete un lluvioso 7 de Septiembre de mediados de los 80. Hija de un frutero y una costurera, la menor de tres hermanos, en su casa nunca faltó dinero, pero tampoco sobró. De pequeña era muy inquieta, siempre correteando por la casa de arriba a abajo, investigándolo todo. Una vez, con 3 años, se clavó una de las agujas de su madre en el dedo; a los 5, tiró por el suelo una pila de mazanas que su padre había tardado horas en colocar. Empezó el colegio un año más tarde de lo que debería debido a unas fiebres y nunca encajó demasiado. Las niñas le parecían algo tontas y los niños muy burros, siempre pegando patadas y gritando. Solía jugar a las muñecas con Susanita, la hija del pescadero, pero acabó por aburrirse y pasaba los recreos paseando. Una vez, en uno de esos paseos, descubrió un lugar en el que no había estado nunca antes, un sitio en el que las estanterías abarrotaban todo y no dejaban ver las paredes. Victoria, la bibliotecaria, sonrió al verla. “Vaya”, dijo, “¿a quién tenemos aquí? ¿una joven lectora?” Algo asustada, Estela la miró desde abajo, pero la sonrisa de la mujer le transmitió una calidez y una confianza que el temor desapareció y se acercó hasta ella. Victoria la cogió en brazos, se sentaron en una silla y empezó a leerle un cuento. Cuando la profesora de Estela llegó corriendo desesperada buscando a la niña, ésta se había dormido en brazos de la joven bibliotecaria.

  • Desde aquel día, Estela iba cada recreo a la biblioteca donde Victoria la esperaba ansiosa de cogerla en brazos y leerle. Poco a poco, Estela comenzó a fijarse más en las palabras y menos en los dibujos. Dándose cuenta, Victoria hablo con los padres de la niña y acordaron que le enseñaría a leer aunque fuera tan pequeña. Pasaron los años, pero la rutina cambió poco: las niñas seguían jugando a tonterías, los niños burreando y Estela en la biblioteca. Mientras Victoria rellenaba sus informes, Estela viajaba de una estantería a otra, de un país a otro: aquí, la tierra de Oz, a su derecha, el País de la Maravillas, dos estantes abajo, el Castillo de Cristal del fondo del Mar. El Rey Arturo cabalgando por Albión buscando el Santo Grial, el poderoso Hércules superando sus Doce pruebas, los amores de Cleopatra y Marco Antonio en las ardientes arenas del desierto,... Cada libro era una nueva barrera que se rompía para su imaginación, un nuevo mundo al que accedía y se abría ante ella en toda su plenitud.

  • Su último día de vacaciones antes de empezar el instituto, Estela lo pasó en la biblioteca del colegio, despidiéndose de todos sus amigos, de sus libros y de aquella que había hecho posible todo aquello; con un abrazo eterno, la niña le prometió a Victoria que volvería cada semana al menos una tarde, que no la dejaría sola, y con lágrimas en los ojos, Victoria quiso creer una promesa que sabía imposible. En el instituto también había una biblioteca, pero llena de mapas, esqueletos, fórmulas extrañas y nada mágicas. Nada más entrar, Estela supo que esa no sería su biblioteca. Como allí no encontraba nuevos mundos que descubrir, empezó a crearse los suyos propios; en una pequeña libreta que siempre llevaba consigo, Estela anotaba todo lo que se le ocurría para forjar historias maravillosas, como las aventuras de la pequeña Ana en la Tierra del Zodíaco o las travesuras del pequeño aprendiz de brujo Rau. Esto atrajo las miradas de sus compañeros de clase, que se reían de ella y decían que estaba algo loca. A Estela no le importaba lo que dijeran porque realmente le daba igual lo que dijeran aquellas personas que nada tenían que ver con ella. Era feliz con sus historias y no necesitaba más. Un día, mientras escribía cómo Ana se internaba en la aldea de los Aries en busca de la estatua dorada, un chico se le acercó. “¿Qué haces?” le preguntó. Estela lo miró algo sorprendida; era Gabriel, un chico de clase bastante despistado y algo desastre. Nunca llevaba los ejercicios hechos pero siempre sacaba buenas notas, aunque en clase no pareciera prestar mucha atención. “Escribo”. “¿Y qué escribes?”. “Una historia”. “¿Y puedo leerla?”. “Claro”.

  • Desde entonces, todos los días Gabriel y Estela se sentaban al lado para escribir juntos sus historias. Gabriel era un poco burro, como todos los chicos, pero tenía buenas ideas y hacía reir mucho a Estela. Sorprendida de haber encontrado a alguien así, decidió llevarlo a su antigua biblioteca para que conociera a Victoria. Estela llevaba meses sin pasarse por allí, ya que los exámenes y los ejercicios se lo habían impedido, pero la bibliotecaria la recibió con una amplía sonrisa y se alegró mucho de conocer a Gabriel. Éste también se alegró mucho de conocer a Victoria y su biblioteca, ya que además de los libros infantiles que esperaba encontrar se topó con otras muchas historias fascinantes. Estela y Victoria reían por lo bajo mientras lo veían pasar hojas frenéticamente. Los tres eran felices. Estela se lo pasaba muy bien cuando estaban juntos, disfrutaba pasar el rato junto a Gabriel, y no sólo leyendo, también paseando, hablando de cualquier tontería, en el cine,... Además, había una increíble coincidencia. Gabriel y Estela habían nacido el mismo día, el 7 de septiembre. Cuando se enteraron, ambos se echaron a reír a carcajadas. Era como si el Destino los hubiera unido, desde luego estaban hechos el uno para el otro. Tal es así que, cuando en su decimosexto cumpleaños él la besó, Estela se dejó llevar y le correspondió, dándose cuenta de que era lo que más deseaba en el mundo. Entonces empezaron los que sin duda serían los mejores años de su vida. Cada tarde, iban a una pequeña cafetería que había cerca de sus casas, se sentaban en la misma mesita, en la esquina del fondo a la derecha, y pasaban horas y horas hablando, abrazados, leyendo, cogidos de la mano,... Tanto cariño les cogió la dueña que incluso llegó a reservarles el sitio para que siempre pudieran ponerse allí.

  • Sin embargo, como pasara con el colegio, los años de instituto también acabaron y Gabriel y Estela tuvieron que afrontar el futuro. Ella había conseguido una beca para estudiar Filología Hispánica, pero tendría que trasladarse a Alicante. Por su parte, Gabriel se iría a Madrid, a estudiar Física. El día de la despedida, con lágrimas en los ojos, los chicos se besaron y prometieron volver a verse pronto. Unas pocas semanas no podrían con lo que ambos sentían.

  • En su nueva clase, Estela conoció a mucha gente interesante; Arturo, el hijo de un carpintero de la zona, Leire, una mallorquina algo alocada, Felipe, un vasco en busca de nuevos aires, y muchos más. Estela nunca había encajado tan bien entre un grupo de gente tan variopinto, sin lugar a dudas, la Universidad es otro mundo. Lo pasaba muy bien con sus nuevos amigos, pero echaba mucho de menos a Gabriel y no había día en que no hablaran una, dos y hasta tres veces. Por su parte, Gabriel también conoció a gente en Madrid: David, hijo de un importante hombre de negocios, José, que tocaba el bajo en un grupo, María, una científica con aires de pintora, Jesús, un ex-seminarista,... Los dos lo pasaban muy bien, pero en las primeras vacaciones que tuvieron, les faltó tiempo para volver a casa y reencontrarse de nuevo. Cuando se abrazaron de nuevo en aquella estación tras tantos meses, se dieron cuenta verdaderamente de cuanto se habían echado de menos.

  • Pero cuando acabaron las vacaciones y empezaron los exámenes, y otras preocupaciones surgieron en ellos. Ya no había tiempo para llamadas ni para añoranzas. El presenta imperaba ahora. Por eso Estela se sorprendió tanto cuando se dio cuenta que hacía tres semanas que no sabía nada de Gabriel. Corriendo, aprovechó el primer rato libre que tuvo para salir de la sala de estudios y llamarlo, pero él no contestó. “¿Qué ocurre?” le preguntó Arturo desde atrás. “Nada... es que, Gabriel no contesta”. “Estará liado”. “Será eso”. “Lo quieres mucho, ¿no?”. “Mucho. Ah, mira, me está llamando”. “Deberías cogerlo”. “Debería, sí”. “¿No vas a hacerlo?”. “Sí, claro. Discúlpame” Estela salió a la calle y descolgó. Gabriel estaba en la biblioteca y no había podido contestar al principio. Hablaron durante casi más de media hora, pero fue extraño; Estela ya no sentía el cosquilleo que acostumbraba. “Será el cansancio”, pensó para sí cuando volvió a entrar con sus compañeros para seguir estudiando. Sin embargo, algo en su interior sabía que no era así. Pasaron los exámenes pero el cosquilleo no volvió. Ya no hablaban cada día, y cuando lo hacían, cada vez era más extraño, más distante, más frío. Por eso, cuando en las vacaciones de Semana Santa Gabriel le dijo que tenían que hablar, ella no se sorprendió. “Han pasado cosas, ya no es como antes”. “Estoy de acuerdo”. “¿Crees que podemos solucionarlo de laguna forma?”. “No sé, ¿tú qué crees?”. “Yo creo que no”. “Eso me temo”. “No es culpa tuya”. “No, por favor, no empieces con frases tópicas”. “No, déjame hablar. Verás, estos meses he estado pensado, y creo que la Física no es lo mío”. “¿Y eso qué tiene que ver?”. “Bueno, lo he pensado, lo he hablado con mis padrs y con mucha gente... y creo que quiero entrar al seminario”. “¿Vas a hacerte cura?”. “Sí. Creo que en mi interior es lo que siempre he querido”. “Vaya, no me lo esperaba”. “Yo tampoco, te lo puedo asegurar”. “Al menos fue bonito mientras duró”. “Muy bonito”. “Si ese es el camino que quieres seguir, yo te apoyaré. Espero que seas muy feliz”. “Algún día nos volveremos a ver, hasta entonces, sé tú también feliz” Y con un débil beso en la mejilla, Gabriel y estela se despidieron en la misma cafetería, en la misma mesa en la que años atrás habían vivido su amor.

  • Los años pasaron, Estela pasó unos meses algo deprimida pero salió adelante. Comenzó una relación con Arturo, pero no era o mismo, y cortaron tras algunos meses. Por su parte, Gabriel dejó la carrera y entró al seminario. También lo pasó muy mal al principio, pero su fe y su amor por Cristo lo llevaron a reponerse y seguir adelante. Tras acabar la carrera, Estela volvió Albacete en busca de empleo. Curiosamente, lo consiguió donde todo empezó, en la biblioteca de su primer colegio, Victoria se había ido hacía un par de años y desde entonces la biblioteca había perdido parte de su encanto. Pero estela la cogió muy animada, recordando los buenos ratos que allí pasó, y volvió a hacer de ella un lugar mágico en el que niños y mayores podían disfrutar de la lectura. Pero nunca más volvió a saber nada de Gabriel.

  • Cinco años después, el día de su su cumpleaños, el 7 de septiembre, Estela volvía a casa de la biblioteca. Se había pasado todo el día colocando libros y haciendo un catálogo y no tenía ganas nada más que de darse una baño relajante. Sin darse cuenta, sus pasos la llevaron hasta la pequeña cafetería de su juventud. Embobada, se quedó mirando por el escaparate su antigua mesa, al fondo en la derecha, con el pequeño cartelito de “RESERVADO”, La dueña nunca llegó a quitarlo. De repente, alguien se le acercó por detrás y le susurró al oído:

  • http://www.youtube.com/watch?v=CVCq7j6Rk90

  • Estela se giró y vio a Gabriel, vestido de negro y con alzacuello. “Feliz cumpleaños” le dijo él. Ella, con lágrimas en los ojos, se lanzó a sus brazos y lo besó en los labios, descargando en ese beso toda la frustración de aquellos años, todo la pasión y todo su dolor el echarlo de menos. Y él la correspondió, ya que durante todos sus años de seminario y como sacerdote, jamás la había olvidado. Amaba a Dios, sí, pero había descubierto que la amaba mucho más a ella y que Él no le llamaba por el camino del sacerdocio. Había tardado, pero por fin se había dado cuenta. Cogidos de la mano, se fueron hasta la casa de ella para recuperar el tiempo perdido.

lunes 28 de marzo de 2011

El Golem


  • Dada mi escasa producción literaria debido a falta de tiempo y/o ganas, he decidido aprovechar este blog y alternar entres mis escritos pqueños comentarios y recomendaciones de los libro que pueda ir leyendo. Empezaré por El Golem de Gustav Meyrink (1915).

  • Conseguí este libro en la Feria del Libro que estuvo a finales del años pasado en la avenida de Menéndez Pidal junto con Drácula, de Bran Stoker, creyendo comprar otra historia de un monstruo misterioso paseándose por la siempre enigmática Centro-Europa. Sin embargo, tras las primeras páginas, uno descubre que nada de eso y el desánimo nació en mí. Pero siempre hay que dar una segunda oportunidad. Si bien perdí un monstruo, gané un personaje de fuertes contrastes y una genial ambientación de la Praga de la época.

  • El libro narra la historia de Athanasius Pernath, un tallador y restaurador de joyas judío en la Praga de principios de siglo. Debido a una enfermedad mental, Pernath pasó varios años en un manicomio y perdió la memoria. No recuerda nada de su pasado, ni tan siquiera su estancia en el manicomio, sólo su habilidad para tallar joyas. Pernath vive en el Gueto, el barrio judío de Praga, en el que se mezclará con los más variopintos personajes de los bajos fondos en cuya historia se entremezclará la leyenda del Golem, a través de los cuales Pernath descubre toda su verdad.

  • La historia es narrada por el propio Pernath en primera persona, por lo que, teniendo en cuenta sus frecuentes ataques de demencia, la acción es algo complicada de seguir y muy complicado entender el significado de todos los símbolos que aparecen. Sin emabrgo, lo que en principio puede parecer una desventaja, puede ser atrayente para el lector intrépido, al que no le basta leer una simple historia. Además, es de destacar la gran ambientación que el autor hace de la sociedad de la época, especilamente de los judíos, núcleo central de la obra. El Gueto, la catedral, la cárcel, los ladrones, los burdeles, todo aparece descrito con gran detalle y precisión, siempre con el telón judío de fondo.

  • En resumen, tal vez no fuera lo que buscara, pero es un buen libro y os lo recomiendo a todos.

  • Más información: http://es.wikipedia.org/wiki/El_Golem

  • Sobre el autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Gustav_Meyrink

  • Sobre la leyenda del Golem: http://es.wikipedia.org/wiki/Golem_(mitolog%C3%ADa)

viernes 21 de enero de 2011

Brindis por los buenos tiempos

Sentado en el alféizar, en lo más alto de la más alta torre, alzo mi copa y brindo por ti. Brindo por los buenos momentos, por las risas, por los juegos. Brindo por cada abrazo, por cada beso, por cada caricia. Brindo por aquello que fuimos. Brindo por cada noche que me dormí pensando en ti, por cada vez que soñé contigo, por cada mañana que me despertaste. Ahora que el infinito se abre ante mí, que el mundo yace a mis pies, puedo mirar arriba, a las estrellas, con una sensación mezcla de impotencia y expectación de que por mucho que suba nunca podré alcanzarlas. Ante mí se abren nuevos caminos, pero siempre miraré de reojo las estrellas. Ellas serán mi maldición, y tu recuerdo, mi más preciado tesoro. Brindo por ti.

sábado 11 de septiembre de 2010

Flora y Fauna

No hay lugar más variado que la cafetería de la Facultad de Ciencias, aquí puedes encontrar de todo. Por ejemplo, aquella mesa, la de la esquina. Son estudiantes de primero, novatos hablando a gritos de la última juerga que se corrieron. Un poco a su derecha, ¿ves a esas dos mujeres? La de la túnica y la de la bata, ¿las ves ahora? Son dos profesoras, aunque no lo parezcan, la primera de Desarrollo Sostenible y la otra de Química Orgánica. Ambas son dos fijas de la cafetería, de las protestas contra el rector y de las juergas de los novatos. Sus compañeros de departamento no las aprecian mucho, pero una es hermana de no se qué amigo del decano, así que no creo que las echen a corto plazo.

¿Te has fijado en el tipo que hay detrás de nosotros, el de gafas de pasta y pelo descuidado? Profesor también, Física de Partículas. ¿Ves su café? Lleva más coñac que otra cosa; acaba de separarse de su tercera esposa, y creo que no tardará mucho en encontrar a la cuarta. ¡Vaya, mira quién acaba de llegar! La tuna en persona; no te los quedes mirando si no quieres que aparezcan esta madrugada bajo tu balcón en busca de un trago y un beso. ¿Perdón? Sí, tienen mal aspecto, peor que de costumbre. Seguro que anoche anduvieron de ronda, y seguro que visitaron el piso de aquella rubita de ojos azules. Mona, ¿eh? Quería ser enfermera, pero no le daba la nota y acabó en Biología, afortunadamente. No querrías que alguien como ella se ocupara de tus heridas o vacunara a tus hijos, aunque tampoco creo que hubiera podido acabar la carrera. La que está a su lado, la chica de gafas, es su compañera de piso. También es la encargada de la copistería y tiene muy mal genio. La verdad es que está celosa de su amiga, porque todos los chicos se fijan en ella, y claro, lo paga con los novatos que quieren fotocopias.

¿Esos aplausos? Ah, bueno, sí, es el mago, un chaval de Matemáticas que le gusta hacer trucos con una baraja; no se le da mal del todo. También de Matemáticas se supone que son aquellos de allá, los que están jugando al mus. Y digo se suponen porque no entran a clase ni por equivocación, todo lo contrario que aquellos otros, los de la esquina. Esos tíos se pasan aquí la vida, por la mañana en clase y por la tarde jugando a rol por los pasillos. Le dan un poco a todo, Magic, Vampiro, Warhammer,… Y en la esquina opuesta tenemos a los rastas de Biología, que no tienen nada que ver con la rubia de antes. Ideólogos para unos, perro flautas para el resto, lo que es seguro es que armarán jaleo, tan seguro como que no conseguirán nada, pero ahí siguen.

Todos distintos, todos diferentes y eso los hace iguales. Sus rarezas los hacen especiales, pero como todos tienen rarezas, todos son especiales, así que, en el fondo, todos son iguales, igual de aburridos quiero decir. ¿Cómo? ¿Mis rarezas? Eres demasiado curiosa, ¿sabes? Es una larga historia, ¿seguro que quieres oírla?

miércoles 26 de mayo de 2010

El halcón peregrino

En lo alto de una escarpada ladera, el halcón abre los ojos. Sus patas heridas vuelven a sostenerlo, su tiempo de obligado reposo ha acabado. Se acerca al borde del precipicio, abre las alas y echa a volar. Al principio le cuesta, pues sus heridas aún no han cicatrizado del todo, incluso cae algunos metros hacia la oscuridad que se cierne bajo él, pero consigue remontar el vuelo. Suave y grácilmente, el halcón se alza hacia las estrellas, con el rumbo fijo al Norte.

Tras unos minutos, llega al lugar de su última desgracia. Posado en las ramas de un pino, clava los ojos en el lugar en el que fue derrotado. No ve a su adversario por ningún lado, parece haber abandonado el lugar en busca de otras presas. En buena parte, el halcón se alegra, aún no está totalmente preparado para enfrentarse a él. Resignado, vuelve a los cielos, siempre al Norte. Le encanta notar la caricia del viento en sus plumas y ver los primeros destellos del Sol reflejados en su pico, y piensa: "Pase lo que pase, mañana siempre amanecerá".

Fragmento de "Diarios ornitológicos"D.A.X.

jueves 20 de mayo de 2010

Noria sin colores

Gotas sobre el cristal,
repetida agonía,
me marcho de tu lado,
¡vaya historia la mía!

Cantamos y reímos,
jugamos y bailamos,
pero una cosa nos falló:
jamás nos amamos.

Me miraste y te miré,
me gustaste y te gusté,
me abrazaste y te abracé,
te cansaste y me cansé.

Rompimos la baraja
en la mejor jugada
y como despedida
una sonrisa, una mirada,

un suspiro, un “lo siento”
y un beso en la frente.
“No quiero hacerte daño”
y a llover de repente.

Me besaste y te besé,
me viajaste y te viajé,
me soñaste y te soñé,
me cansaste y te cansé.

martes 4 de mayo de 2010

A las 5 de la mañana

Diez monedas de oro
fundidas para el cabello,
de cantera griega
mármol es el cuello;

de la lejana Persia,
ojos como esmeraldas,
de profundos mares
dientes de perlas nacaradas;

del norte de Escocia,
para los labios, una rosa,
del misterioso Egipto
nariz de una diosa;

de la fría Rusia
manos de arpista,
del centro de Europa
dedos de pianista

y de la bella África
piernas de gacela;
mas algo ignoro:
tu nombre, ¿cómo era?

Cuerpo de mujer
alma de niña,
apenas te vi y por ti
mi corazón ya palpita.

jueves 17 de septiembre de 2009

Un Viejo Capitán

Los fuertes vientos empujaban el pequeño barquito que navegaba por el Mediterráneo. Al timón, el Viejo Capitán se mantenía inmóvil, mirando al frente. Ni las gotas de lluvia en su cara ni las olas enormes lograban distraerle. Ni siquiera se dio cuenta de que las cuerdas que sujetaban las velas se rompieron, ni de que la bodega comenzó a llenarse de agua. Él mantenía la vista al frente, sujetando con mano firme el timón. Incluso cuando el viento arrancó las velas, cuando el mástil se partió y el agua ya le llegaba a las rodillas, el Viejo Capitán siguió mirando al frente. Y cuando el barco por fin se hundió, él seguía aferrado al timón, flotando y dejándose llevar por las olas.

La tormenta duró toda la noche, pero acabó con el amanecer. Y en medio del mar, el Viejo Capitán seguí allí, sin moverse. Las corrientes lo arrastraron hasta una pequeña islita desierta, de esas que tanto abundaban en las buenas épocas, con una gran playa de arena blanca y palmeras llenas de cocos y plátanos. Y por fin, el Viejo Capitán soltó el timón, se sentó bajo una de esas palmeras y se quedó mirando al mar. Un día, dos, cien. Así estaba, contemplando el mar cuando apareció un gran buque en el horizonte. Cada vez más grande, su fue acercando a la isla. Y cuando no pudo acercarse más, de él partió un bote en dirección a la playa. En el bote iban dos hombres, ambos con casco de obreros pero bien trajeados. Uno iba con un montón de plano; el otro, una banda en la que podía leerse “Mayor”. Sin detenerse ni saludar al Viejo Capitán, comenzaron a parlotear y andar por toda la isla, examinando cada centímetro. Por fin, volvieron al gran buque. Y el Viejo Capitán ni se inmutó.

Al día siguiente, en vez de uno mandaron cien botes. Ahora sí, los ocupantes eran auténticos obreros, que con sus cascos, hachas, martillos y demás herramientas comenzaron a cortar todas las palmeras. Todas menos la del Viejo Capitán, al que ni miraron ni hablaron. Poco a poco, las casas se levantaban y llegaban los primeros inquilinos. Y claro, la gente tiene sus necesidades, por lo que se construyó un gran centro comercial, con cines, hamburgueserías, tiendas,… Se construyó una central para producir electricidad para toda la isla, y como se producía mucha, hubo que construir una fábrica para no desperdiciarla. Dependiendo del día, en la fabrican hacían zapatos, bolsos, abrigos, neumáticos, clavos,… La isla marcha, decían los padres mientras sus niños veían la televisión. Y el Viejo Capitán ni se inmutó.

Y tan bien marchaba la isla que empezaron a llegar turistas. Y claro, hubo que construir hoteles para que pudieran dormir, y discotecas, porque los niños habían crecido y la televisión ya los aburría. Y las discotecas atrajeron más turistas, con lo que se hicieron nuevos hoteles y más discotecas. Tanta y tanta gente quería venir a la isla, que decidieron crear una carretera con el buque para facilitar su llegada. Por eso, el hombre con la banda “Mayor” y el de los planos se acercaron al Viejo Capitán y le dijeron: “Excuse me, but you are in the place were we will build a new road.” Y el Viejo Capitán se levantó, lo miró a los ojos y dijo una sola palabra: “Atrévete”.

martes 6 de enero de 2009

Gracias

“Que la vida es sueño y los sueños, sueños son.” C.B.

“La ilusión es el motor de la vida, la base de nuestras acciones. La ilusión en los sueños, la ilusión en los imposibles, la ilusión en la felicidad.” D.A.X.



A la atención de Sus Reales Majestades, Seguidores de la Estrella y Adoradores del Niño, Melchor, Gaspar y Baltasar.


Estimados monarcas:

Gracias. Gracias por el disco de música del año pasado, por el mp3 del anterior y el móvil del otro anterior. Gracias por el juego de Pokémon Rubí, el Pokémon Plata y el Pokémon Azul. Y gracias por la Game Boy Advance, y la Game Boy Color. Y gracias por aquel helicóptero con el que tanto volé sobre el pasillo y por el osito panda de peluche que aún adorna mi cama.

Y gracias por verla, por oírla, por haberla conocido, por poder soñar con ella. Porque aunque sus miradas me atraviesen, sus silencios me enloquezcan y sus desprecios me desgarren, el dolor me recuerda que sigo vivo y me trae esperanzas de un sueño mejor.

lunes 8 de diciembre de 2008

Diario de un amante

La Verdad es verdaderamente curiosa. Es única, pero cada cual tiene la suya; es cierta, pero no carece de interpretaciones; o se dice o se miente, pero también se puede ocultar. Curioso. Al fin al cabo, ¿qué es verdad?” D.A.X.

Dos trenes, dos caminos, dos destinos. Último aviso. Te veo entrar por la puerta; la mía ya se cierra. Entro por los pelos. Tú aún tendrás que esperar. Yo me voy. Tú ya no estás conmigo. Yo ya no estoy en tu mente. A ti te aguardan la felicidad y la alegría, la vida. A mí, un cuarto vacío. Pero así ha de ser. Supongo que no todas las llaves encajan. Porque tú no quieres estar conmigo, porque yo no puedo estar sin ti.

Llegado el momento, ¿quién vencerá? ¿La mente o el corazón? ¿La razón o el amor? Sé lo que he perdido, lo que he dejado pasar, y sólo pienso si alguna vez podré disfrutarlo.

¿La culpa? ¿De quién sino mía? Si no, no tendría sentido continuar. La lluvia golpea el cristal de una ventana seca mientras me alejo definitivamente de ti. ¿Definitivamente? ¿Por qué? Aún hay solución.

Los cristales se secarán, los candados acabaran por romperse y el círculo se completará de nuevo. No serás ni la primera ni la última, pero, sin duda, sí la mejor. Eso es lo único seguro, aunque, ¿qué es verdad al fin y al cabo?

martes 28 de octubre de 2008

El gato vagabundo

Una noche cualquiera, en una ciudad cualquiera, un gato duerme entre cartones y sombras. Acurrucado en el suelo, apoyado en la fría pared, sueña con todo aquello que una vez tuvo: un cómodo sofá con cojines, un vaso de leche siempre que lo deseara, una caricia, una sonrisa al verlo, los gritos y risas de los niños,… Pero claro, de eso hacía mucho, y ya sólo podía soñar con aquello que perdió.

Todo comenzó bien cuando era pequeño, con una familia que lo quiso y cuidó de él. Tuvo todo cuanto podía desear. Pero fue creciendo, haciéndose mayor y el mundo dejó de prestarle atención hasta que, finalmente, lo olvidaron y él se fue. Al principio no sabía qué hacer o adónde ir, tenía hambre y estaba cansado. Caminando por las desconocidas calles llegó a un parque en el que pensó pasar la noche, tendido en el césped o en un banco. Sin embargo, al poco rato llegó una gran cantidad de jóvenes que empezaron a beber y a bailar con la música a todo volumen, por lo que decidió buscar un lugar más tranquilo. Ya se había dado la vuelta para marcharse cuando un grupo de esos chavales lo vio y empezaron a perseguirlo mientras le tiraban botellas vacías y se reían de él. Tras casi media hora de carrera, logró darles esquinazo, pero volvía a estar perdido y, cómo no se le ocurrió nada mejor, se metió en el callejón que había ante él y allí pasó la noche.

Desde entonces, aquel callejón fue, si no su hogar, su refugio, un lugar al que retirarse cada noche en busca de paz y tranquilidad. Durante semanas, fue acumulando cartones que le sirvieron de colchón y aprendió a conseguir comida de entre la basura o mendigando entre la gente. Hubo una vez una niña que le dio un caramelo. Él quiso acercarse a agradecérselo, pero la madre se apresuró a llevarse a la niña lejos de él. Al principio las miró desconcertado pero más tarde, sentado en sus cartones, comprendió. Después de todo, vivía en la calle, iba sucio, olía mal y seguramente tendría piojos. ¿Quién en su sano juicio querría acercarse a él?

Una noche se despertó sin motivo aparente, Ya iba a darse la vuelta para continuar con su sueño cuando oyó el sonido de la música y las risas. Extrañado, se levantó y se acercó a la esquina del callejón a investigar. Al parecer, los dueños de la panadería del otro lado de la calle habían vendido el local y los nuevos dueños habían instalado una discoteca. Ante ella había una multitud de gente, adultos y jóvenes, bebiendo, fumando o simplemente gritando. Con un gruñido de insatisfacción, se dio vuelta y volvió junto a sus cartones. Todo aquello le recordó lo ocurrido semanas atrás en el parque, sólo que esta vez no tenía ninguna gana de buscarse otro lugar dónde vivir. A fin de cuentas, él había llegado primero.

Las primeras noches transcurrieron sin más incidentes que alguna canción demasiado alta o un coche demasiado rápido, pero pronto los clientes del local empezaron a invadir el callejón. Al principio era de forma ocasional, para vomitar o hacer sus necesidades. Una noche en la que no podía conciliar el sueño el gato vio como un joven entraba en el callejón, se acercaba y orinaba a apenas medio metro de dónde él se encontraba sin notar su presencia. Esas “visitas” pronto pasaron a mayores, y el suelo pronto se llenó de colillas, preservativos y alguna que otra jeringuilla. Muchos jóvenes, incapaces de tenerse en pie se dejaban caer en el callejón mientras reían o lloraban por igual, y algunos pasaban la noche acurrucados junto a él.
Nuestro gato no estaba demasiado contento con sus nuevos vecinos, pero estaba dispuesto a tolerarlos siempre y cuando no se inmiscuyeran en su vida y lo dejaran en paz. Pero no fue así. Las peleas no tardaron en aparecer, por una chica, por un chico, por una botella, por dos, daba igual, rara era la noche en la que dos o más de esas “personas” acababan a puñetazos.

Al principio no les dio importancia, pero cada vez ocurrían más cerca de sus cartones hasta que le tocó a él. Sin saber el motivo, tres muchachos se tiraron sobre él y comenzaron a pegarle una paliza. El gato intentó escapar, pero la falta de sueño y el hambre lo habían debilitado demasiado. Los chicos reían extasiados mientras no dejaban de darle puñetazos y patadas. Uno de ellos sacó una pequeña navaja y, mientras sonreía, pidió a los otros que “agarrasen al animal”. Se acercaba con la navaja amenazante cuando, de repente, se detuvo, giró la cabeza y salió corriendo. Sus compañeros se miraron extrañados, pero se apresuraron a seguirle al oír las sirenas de la policía.
Los agentes encontraron al gato tendido en el suelo, sangrando por la boca y la nariz y con numerosas magulladuras. Uno de los agentes se arrodilló y le preguntó si se encontraba bien, pero el gato no pudo responder. Diez minutos después, el gato iba en una camilla rumbo del hospital más cercano, pero no llegó. Al día siguiente, entre las páginas de economía y deportes, un periódico anunciaba “la muerte de un hombre en una pelea de vagabundos, presumiblemente debido al alcohol o las drogas”.

miércoles 15 de octubre de 2008

Sin más

Sueño de una clase de Lógica

Génesis final,
mirada y sonrisa;
fin del comienzo,
besos y caricias.

Disparo letal,
larva cerbera,
hambre de duda,
crisálida negra.

Muerde y desgarra,
crece y respira,
vive y mata,
crece e inspira…

dolor eterno,
furia, ira,
sangre y fuego,
angustia y agonía.

Dulce muerte,
carcasa vacía,
¿fiel y cortés?
Falsa y mezquina.

Y al final ¿qué resta?
Recuerdos, lágrimas,
pedazos de cielo,
fragmentos de nada.

miércoles 21 de mayo de 2008

Teatro

Bueno, esta mañana por fin hemos representado la obra después de tanto ensayo. Ha sido un largo camino, pero el resultado merece la pena (aunque yo casi sufro un infarto). Como prometí, aquí está la obra, "Los Neftalíes". La representación ha sido perfecta (sin desmejorar ni a la música de Paco ni a la magia de Jesús), aunque las chicas han hablado algo bajito. Lástima que la fiesta de después se me haya torcido, pero en fin, no se puede tener un día perfecto.

miércoles 14 de mayo de 2008

Viva España con honra

Se acabaron los concursos (este año no he ganado ninguno, ya voy en declive) y sólo me quedan 4 exámenes prePAU, así que pronto empezaré a subir más relatos (siempre que haya alguien que se digne a leerlos, porque viendo el éxito del último).

Este relato es el que he presentado este año al concurso del instituto, pero no lo han elegido ganador -sucios profesores de Lengua, me vengaré-, así que lo cuelgo por aquí a ver si alguien lo lee y deja comentario (aunque sea por lástima). Narra la historia de lo que habría ocurrido si el Rey hubiera apoyado el golpe del 23-F y se hubiera hecho con el poder. Creí que era una opción interesante pararse a pensar en algo como eso.

En fin, espero volver pronto con más, porque últimamente estoy muy ocupado ensayando la obra del insti (que por cierto, también he escrito yo y que colgaré justo después del día del estreno -Miércoles 21 de Mayo-). También quiero dejaros un link a una página bastante interesante: es el blog de una chica, Natalia Corbillón, que hace uno o dos años publicó un libro ("En algún lugar de Orión") y que ahora ha empezado otra novela que va subiendo capítulo a capítulo en su blog. Es muy interesnte, no dudéis en echarle un vistazo. En enlace está en la lista, con el nombre "Blog de Nosta".

Un saludo para aquellos que, por error u omisión, caigan en este blog.

lunes 18 de febrero de 2008

Quartz

Bien, ya estoy aquí de nuevo. No sé cuando podré pasarme otra vez para dejar más relatos, porque ahora empiezo con exámenes y concursos, y entre pitos y flautas, tengo poco tiempo, pero en fin, intentaré dejaros algo de vez en cuando.

Este relato, llamado Quartz Matadragones y fue el primero gracias al que gané un concurso, concretamente el II Certamen de Guardianes de Palabras, del foro de "La Unión de Orión", gran web y mejor libro. Bueno, por el título ya sabéis de que va (elfos, enanos, dragones, en mi línea, vamos). Espero que os guste.

viernes 8 de febrero de 2008

El Retorno

Bueno, depués de no se cuánto tiempo, vuelvo a colgar otro relato. La verdad es que últimamente estoy muy liado y casi no tengo tiempo para escribir (es mentira, pero es una excusa creíble). En fin, este mini-relato está basado en la película Farenheit 451 de François Truffaut, basada a su vez en la novela de mismo título de Ray Bradbury (para que luego digan que el plagio es algo moderno). En fin, espero que os guste.

Saludos.

lunes 3 de diciembre de 2007

Altherion

He estado trasteando por carpetas viejas y me he encontrado con este relato, Altherion. Lo escribí hace ya bastante tiempo, pero tampoco está muy mal. Esta ambientado en Ulthuan, en el mundo de Warhammer. Por cierto, notaréis que no tiene un final así muy cerrado. Eso es por que tiene una continuación aún no escrita. Por aquél entonces, lo de escrbir relatos no iba conmigo; tenía que ser un libro entero. Quizás algún día me anime a terminarlo. Espero que os guste.

PD: Lord_anthony, gracias por avisarme lo de los datos. Fue una lapsus tonto, que se me olvidó quitarlos, pero vaya lapsus.

lunes 26 de noviembre de 2007

Los Olvidados

En primer lugar, muchas gracias a Jose y naiksy por leerse el relato y molestarse en dejar un comentario. A ver si alguien más se anima. Bueno, lo prometido es deuda. Aquí dejo otro relato, "Los Olvidados", un microrrelato ambientado en el mundo de "Memorias de Idhún", concretamente tras el tercer y último volumen. No estaría de más haberse leído la trilogía antes (para saber lo que es un shek, saber las circunstancias y todo eso), pero creo que puede entenderse sin hacerlo. En fin, espero que os guste.

PD: dejad comentarios