martes, 15 de septiembre de 2015

Borracho

Borracho de tu mirada y tu risa, del ritmo de tu respiración; anhelante de tus palabras y tus caricias, de tu compañía y el latido de tu corazón. Luna mía, siempre llena, sé que un abismo nos separa, pero cada vez que vislumbro tu luz entre las tenebrosas nubes, mi corazón se ilusiona, imaginando que algún día le permitirás ser tuyo. ¡Pobre destino el de un simple mortal que aspira al mayor tesoro del firmamente, su reina, tú!

D.A.X., Cartas al cielo

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